Abarca el período de tiempo anterior a la introducción del hierro y donde gran parte de los utensilios y armas se fabricaban de bronce. En la Edad de los Metales existe una distinción entre Bronce y Hierro. La Edad de Bronce se caracteriza por el empleo de objetos de bronce a amplia escala. La aparición de la metalurgia se manifiesta en la utilización de oro y cobre en un primer momento para después pasar al empleo de una aleación entre estaño y cobre de la que resulta el bronce.

El uso del bronce aparece ya en Egipto y Próximo Oriente hacia fines del IV milenio en Europa central y el Mediterráneo no aparecen las primeras manifestaciones hasta el III milenio prolongándose hasta el año 1000 a.C. En este período encontramos tumbas de inhumación de carácter colectivo -los famosos megalitos- y el fenómeno del vaso campaniforme. La agricultura alcanza un importante desarrollo al igual que la ganadería y los intercambios, encontrando algunas poblaciones que viven del comercio en gran medida. También en esta época apreciamos el establecimiento de organizaciones sociales.

Durante los dos milenios comprendidos entre el Neolítico final y el Bronce se levantan los dólmenes, monumentos funerarios en los que se practicaban los enterramientos por inhumación. En los dólmenes se han encontrado ajuares de puntas de flecha en sílex y bronce, hachas pulimentadas, piezas en hueso, colgantes y fragmentos de cerámica.

Existen estaciones dolménicas en la franja litoral de España, valles y montañas de la vertiente cantábrica, zona central de la divisoria de aguas, zona sur de España y área pirenaica.

En conjunto son unos setecientos dólmenes de una cámara y de cámara de corredor. Los de la zona meridional se destacan por ser de mayor tamaño, caso de Sorginetxe en Arrizala y Aizkomendi en Egilaz (Llanada Alavesa).